Cómo mantener conversaciones cruciales de forma constructiva

Nuestra calidad de vida depende, en gran medida, de que las conversaciones cruciales sean constructivas


Mantenemos conversaciones cruciales casi a diario, tanto en el ámbito profesional como en el personal: con socios, con compañeros de trabajo, con un jefe, un cliente, la comunidad de vecinos, nuestra pareja, etc. Este tipo de conversaciones nos suponen un desafío porque sabemos que pueden alterar, e incluso determinar, nuestra vida de manera positiva o negativa.


Sin embargo, aunque somos conscientes de que en estas situaciones el diálogo debería ser constructivo, la realidad es que a menudo nos dejamos llevar por las emociones negativas. A medida que la discusión avanza, vamos construyendo un ring, como si estuviéramos en un combate, en lugar de acercar posturas y llegar a acuerdos. Y esta incapacidad para mantener conversaciones cruciales de forma constructiva no solo mina nuestras relaciones, también tiene un gran impacto en nuestra salud (leer el artículo Habilidades de comunicación: cómo afecta el estrés a nuestro cerebro). Nuestra calidad de vida depende, en gran medida, de la calidad de nuestras conversaciones.

Cuando nos enfrentamos a una opinión o idea que desafía nuestra cosmovisión, tenemos la tendencia a reafirmarnos en nuestras convicciones en lugar de abrirnos a esa nueva visión

Julia Dhar, estratega de negocios

Ahora bien, si sabemos que la comunicación interpersonal es tan importante, ¿por qué nos cuesta tanto dialogar sin ofender ni provocar la confrontación? ¿Cómo es posible que se nos vaya de las manos una discusión y pasemos del objetivo original del diálogo a lo personal? ¿Cómo podemos mejorar nuestras habilidades de comunicación para crear un terreno seguro que nos permita expresar nuestras ideas sin dar cabida a actitudes hostiles?

Cómo mantener conversaciones cruciales de forma constructiva


Las conversaciones cruciales son, por definición, difíciles. Tanto, que muchas personas las rehúyen. A veces, nuestro interlocutor tiene una visión completamente diferente a la nuestra y las opiniones son tan divergentes que parece que no hay salida. Cuando nos enfrentamos a una opinión o idea que desafía nuestra cosmovisión, tenemos la tendencia a reafirmarnos en nuestras convicciones en lugar de abrirnos a esa nueva visión. En psicología social, incluso hay un término para esta reacción tan humana: se denomina perseverancia de creencias. Esta rigidez provoca situaciones incómodas en las que nos cuesta mantener la calma, por lo que en vez de seguir argumentando, se suele pasar a la descalificación.

Cuando entablamos una conversación no debemos tener en mente nuestra victoria: el objetivo debe ser conseguir progresos

Julia Dhar

La estratega de negocios Julia Dhar explica en esta conferencia de TEDTalks cómo mantener conversaciones constructivas. Es una especialista en el tema: trabaja con gobiernos, corporaciones, familias y fundaciones proporcionándoles herramientas para llegar a acuerdos cuando parece que las divisiones son infranqueables.


La primera premisa que enseña Julia Dhar es que cuando entablamos una conversación no debemos tener en mente nuestra victoria: el objetivo debe ser conseguir progresos. Y para que el diálogo avance, cualquier conversación debe cumplir estas características esenciales:

Implementar la técnica de la conversación de curiosidad: al menos, y como punto de partida, una de las dos partes debe estar dispuesta a escoger la curiosidad por lo que el otro quiere expresar, en lugar de iniciar la conversación con una actitud de enfrentamiento. Se trata de comprender la perspectiva de la otra persona, ver que hay “al otro lado de la cerca”. De modo que cuando el otro diga algo con lo que no estamos de acuerdo y ante lo que tenderíamos a reaccionar de forma agresiva, podamos decir “Nunca lo había pensado así. ¿Qué puedes compartir que me ayude a ver lo que tú ves?”. Un punto importante de aprender esta técnica es que las personas a las que les demostramos que sentimos curiosidad por lo que piensan tienden a sentir curiosidad por nosotros y empiezan a preguntarse también cómo vemos nosotros las cosas y si ellos también podrían verlo.

Mostrar una curiosidad genuina por las ideas de los otros tiene un efecto mágico en las relaciones y el proceso se convierte, a su vez, en una fuente de nutrientes para nuestras ideas

Julia Dhar

Asumir que las conversaciones constructivas son procesos: si entramos en una reunión esperando que todos salgan coincidiendo con nuestro punto de vista inicial, no habrá posibilidad de progreso.

Para que una conversación crucial sea constructiva, nos la debemos plantear como quien escala una montaña, no como quien se lanza a un circo romano. Es decir, ser conscientes de que se progresará paso a paso y que cada avance quedará fijado en la conversación.

En lugar de poner el foco en las tensiones actuales, en lo que nos hace diferentes y enroscarse en los aspectos prácticos que no funcionan es mucho más efectivo invitar a las personas a habitar una posibilidad futura, ya que esto abrirá la posibilidad de una conversación con un propósito compartible.

Como explica Juli Dhar, es muy tentador lanzarse de cabeza al desacuerdo y provocar el choque, pero esta actitud es la que hace que las personas nos cerremos a cal y canto no solo en una conversación, sino en nuestras relaciones: eliminamos amigos y conocidos de nuestra vida online y de nuestra offline por este motivo. De hecho, esta técnica que entiende las conversaciones cruciales como un proceso está basada en la manera de proceder en los debates formales (ella fue campeona de este tipo de debates en la escuela secundaria): presentas una idea, la atacan, te adaptas, la vuelves a explicar, la atacan de nuevo, te vuelves a adaptar y la vuelves a explicar. La expectativa de estos debates es aprender a que la idea de uno mejore a través del desafío y la crítica. Así es como proceden los negociadores exitosos: entran en las conversaciones esperando aprender de los desafíos que recibirán y utilizan las objeciones para mejorar sus ideas y propuestas.  

Además, esta técnica ayuda a que las ideas se vean más nítidas y a que las relaciones sean más cálidas. En resumen, mostrar una curiosidad genuina por las ideas de los otros tiene un efecto mágico en las relaciones y el proceso se convierte, a su vez, en una fuente de nutrientes para nuestras ideas.


Que el propósito de la conversación esté claro y sea compartible: algunas conversaciones transcurren de tal manera que nos hacen pensar que no vale la pena ni molestarse en intentar llegar a un acuerdo. Esto puede deberse a que no hemos definido bien el propósito de la conversación con la otra parte. Definirlo, ayuda, y mucho. En lugar de poner el foco en las tensiones actuales, en lo que nos hace diferentes y enroscarse en los aspectos prácticos que no funcionan es mucho más efectivo invitar a las personas a habitar una posibilidad futura, ya que esto abrirá la posibilidad de una conversación con un propósito compartible. Proceder de una manera u otra es lo que convierte a los otros en aliados o en adversarios.

Tenemos la oportunidad de iniciar cada encuentro escogiendo la curiosidad en lugar del choque, promover el desarrollo de las ideas a través de la discusión y anclarlas en un propósito común. Así es como avanzan los grandes negociadores y así es como podemos avanzar todos.

About The Author

Susana Lladó - Lladó Comunicación

Licenciada en Filosofía y máster en Publicidad y Marketing. Me dedico, como "freelance", a llevar la comunicación y el marketing digital de empresas.

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