¿Por qué funciona el marketing de contenidos?

¿Por qué funciona el marketing de contenidos?

 
¿Por qué funciona el marketing de contenidos?_Lladó Comunicación
 

La semana pasada leí un artículo de Barry Feldman (5 consejos para crear contenido formativo e inolvidable), basado en uno anterior de Joe Pulizzi (Por qué la formación es una estrategia poderosa en marketing de contenidos), en el que desarrolla una idea que puede parecer obvia, pero explica el interés que despiertan en los lectores los (buenos) contenidos que las empresas publican en sus blogs: a las personas nos gusta aprender. Dicho de otra manera: el ser humano es curioso por naturaleza, tenemos una gran inquietud por descubrir cosas nuevas que amplíen nuestro mundo y nos reten con un nuevo horizonte, que supongan un desafío para nuestra mente y, en definitiva, enriquezcan nuestra vida. Pero, hay algo más.

 

¿Por qué unos contenidos funcionan y otros no?

 
Contenidos formativos

El artículo no se ampara en estadísticas, “simplemente” explica de una manera muy didáctica por qué el marketing de contenidos formativo es más eficaz que el marketing puramente promocional.

Lo que Feldman aporta respecto al artículo de Pulizzi es lo que se desprende de un “trabajo de campo” que realizó con sus propios hijos: les preguntó cuáles eran sus profesores preferidos y por qué. Vamos a ver qué argumentaron al hacer su elección:

1.Los profesores que enseñan utilizando el humor o métodos que hagan del aprendizaje algo divertido.

Si uno lo piensa por un momento, el criterio es extensible al resto de parcelas de nuestra vida: nos gusta la compañía de quien nos hace sonreír o reír, de las personas que nos aportan algo con la complicidad de un guiño, de quien nos enseña algo sin tener la sensación de que nos está dando un clase magistral.Aprender no debería ser aburrido.

2.Los que incitan a la acción, a interactuar, a probar, a participar, a usar la imaginación.

Por eso nos gusta el cine, leer, la creación en sus diversas formas, los juegos, etc., y nos atrae la interactividad favorecida por Internet y las nuevas tecnologías: disfrutamos interaccionando, sintiendo sensaciones nuevas, emocionándonos y empatizando.

3.Los que no son predecibles.

Desde luego, no se trata de convertir nuestro blog en un parque de atracciones, pero sí de combinar diferentes tipos de contenido, sorprender a nuestra audiencia de vez en cuando con propuestas diferentes e inesperadas: infografías, vídeos, casos prácticos, entrevistas, etc.

4.Los que rompen la rutina escolar con excursiones.

A los niños les encanta romper la monotonía de la escuela yendo de excursión para que se les explique in situ cualquier materia. Es más apasionante ir a un museo para aprender a diferenciar estilos pictóricos que tomar apuntes al respecto en clase. No podemos fletar un avión para llevar a nuestros lectores de viaje, pero, como sugiere Feldman, sí podemos organizar otro tipo de “viajes” para ellos: contar una historia, utilizar un documental para ilustrar o desarrollar un tema, hacerle una entrevista a alguien que nos haga “volar” trasladándonos a un mundo diferente al nuestro, abriendo una ventana por la que corra aire fresco, etc.

5.Los que son capaces de enseñar sin provocar estrés.

De acuerdo, a diferencia de lo que ocurre en una clase, en Internet nadie está obligado a leer artículos sobre, pongamos, matemáticas, si estas no le interesan. Sin embargo, los responsables de contenido podemos hacer un esfuerzo por darles a nuestros lectores lo que buscan o necesitan y ofrecerles más contenidos del tipo que les interesa. Se trata de “poner la oreja” porque nos corresponde a nosotros averiguarlo. Podemos interaccionar de diversas maneras con ellos y preguntarles directamente, además de analizar las estadísticas de las visitas a nuestro blog, que nos dirán qué artículos tienen mejor acogida.

Bus Driver and Riders on Bus

 

Terminamos con una reflexión de Joe Pulizzi: «Piense acerca de esta verdad: nuestros clientes no se preocupan de nuestros productos o servicios, sino que se preocupan por ellos mismos. Si aceptamos esto, entonces también debemos aceptar que la mayoría de la información que producimos para hacer marketing de contenidos no puede tratar sobre nosotros mismos. Nuestros contenidos deben basarse en satisfacer las necesidades e intereses de nuestros clientes, para que se pueda construir una relación emocional y de confianza con nuestras marcas».

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