¿Trabajas como redactor freelance? mitos, realidades y lo que he aprendido
 

Mitos sobre cómo vive un ‘freelance’

 

Cuando hace siete años decidí dar un giro laboral y seguir mi trayectoria profesional trabajando desde casa como freelance, constaté que abundan los mitos sobre los que trabajamos por cuenta propia. Lo primero que te dicen algunos familiares, amigos y conocidos es “Uy, ¡qué suerte!” y hacen algunos comentarios que dibujan un escenario que solo existe en su imaginario, porque nada tiene que ver con la realidad; al menos con la que vivimos traductores, periodistas, diseñadores, profesionales de la comunicación y el marketing digital y redactores freelance .

 

La realidad del ‘freelance’

 

No conozco a ninguno que se levante a cualquier hora, que trabaje en pijama, ni que lo haga desde la cama o desde el sofá; probablemente, porque los que creían que podían hacerlo se han extinguido. Es imposible salir adelante como trabajador autónomo sin disciplina. Y ninguno de nosotros iniciamos en su día este camino, que presenta muchas dificultades, para no trabajar o trabajar menos, sino para llevar adelante un proyecto profesional en el que creemos, que nos apasiona y del que somos los únicos responsables, con todo lo que esto conlleva.

¿Trabajas como redactor freelance? mitos, realidades y lo que he aprendido en 7 años_Lladó Comunicación

Nuestro talón de Aquiles no es que necesitemos un empujón para ponernos a trabajar, sino todo lo contrario: llega un momento en que nos damos cuenta de que debemos aprender a poner un límite al horario de nuestra jornada laboral, a gestionar bien el tiempo, que es nuestro recurso más valioso; a no dejar que el trabajo invada el espacio que debería ser de ocio, a cuidarnos más para poder rendir mejor y a no arrinconar nuestra vida social por el bien de nuestra salud mental. Porque, a la que te descuidas, te encuentras trabajando 14 horas al día, abandonando tus aficiones, rechazando invitaciones de los amigos, trabajando muchos fines de semana y aislándote del mundo. Así que, si no quieres terminar hablando con la pared, pon orden en tu vida de autónomo. Estas son algunas de las cosas que yo he aprendido.

 

Lo que he aprendido trabajando como ‘freelance’

 

Educa a las personas de tu entorno: sí, estás en casa, pero estás trabajando

Cuando llevaba solo unos meses como autónoma, un familiar me llamó en pleno horario laboral para pedirme que le llevara limones porque estaba resfriado. Juro que es verdad. Hay que educar a familiares y amigos desde el principio. Trabajamos desde casa, pero eso no quiere decir que estemos haciendo otra cosa que no sea eso: trabajar. De la misma manera que no te llamarían por teléfono para hablar de cualquier cosa intrascendente si trabajaras en una empresa, deben aprender que tampoco deben hacerlo ahora.

Trabajar como redactor freelance: mitos, realidades y lo que he aprendido

Escoge un espacio de la casa como único espacio de trabajo

Escoge un único espacio de tu casa y acondiciónalo como lugar de trabajo para que tu cerebro sepa que cuando te sientas a esa mesa es para trabajar. Si estás empezando, no cojas malos hábitos: la cama y el sofá tienen otras funciones, y es bueno que tu cerebro tenga claro que en ellos descansas. Además, si haces jornadas de ocho horas, no hay espalda que resista las malas posturas que se adoptan en ellos.

Tengo un amigo guionista al que le gusta escribir en un café que siempre está abarrotado de gente. Necesita ir allí para concentrase y ser productivo, pero estos casos creo que son excepcionales. Lo habitual es que, si te dedicas a escribir, necesites silencio.

Arréglate como si fueras a la oficina

Por la mañana, dúchate y vístete (aunque sea con ropa muy cómoda) como si te dispusieras a ir a la oficina (que es lo que vas a hacer, aunque sea la tuya y no te vaya a ver nadie). Mentalmente es importante.

¿Trabajas como redactor freelance? mitos, realidades y lo que he aprendido

Ponte un horario y respétalo

Sí, lo sé, es muy difícil; sobre todo, al principio, cuando tienes mil cosas que poner en marcha y encarrilar, pero hay razones de peso para hacerlo: el organismo necesita regularidad para mantenerse saludable (lo cual incluye los horarios del desayuno, comida y cena) y que duermas lo suficiente para que pueda recuperarse del desgaste del día. En este artículo se explica por qué es tan importante un sueño de calidad: Un 30 % de la población española sufre alguna patología del sueño.

Informa a tus clientes de tu horario

¿No conoces a ningún freelance que haya recibido llamadas de clientes más tarde de las 10 de la noche, durante el fin de semana o incluso el día de Navidad? Yo sí (y no se estaba quemando nada). A menos que quieras que piensen que estás disponible las 24 horas del día, los sietes días de la semana, y recibir llamadas o correos que esperan ser contestados a las tantas de la noche, comunícales cuáles son tus horarios.

Acepta el volumen de trabajo que puedas asumir

Como freelance, uno tiene la tendencia a aceptar todos los encargos que salen, pero esto puede afectar a la calidad del trabajo o/y a tu calidad de vida. Por eso también es tan importante que la remuneración sea la adecuada, para que no tengas que sobrecargarte de trabajo para poder salir adelante.

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Valora económicamente tu trabajo

La calidad de tu trabajo, que es la que hace que tus clientes prefieran tus servicios, debe estar retribuida en función de su valor. Si ofreces tus servicios a cualquier precio, nunca conseguirás progresar, te frustrarás y, además, estarás contribuyendo a pulverizar tu sector, perjudicando a todas las personas que trabajan en él.

 

¿Redactores ‘freelance lowcost’?

La pregunta está justificada: si haces una búsqueda en Google, te los encontrarás. En cambio, no encontrarás arquitectos o médicos lowcost. Se me ponen los pelos como escarpias cada vez que veo empresas que ofrecen 3, 10 o 20 euros por artículo. Y lo peor es que hay redactores pululando por Internet que aceptan estas retribuciones, e incluso ofrecen sus servicios con estas tarifas.

Seamos serios: para escribir un artículo para el blog de una empresa, primero hay que pensar en el tema. La elección no puede hacerse a la ligera: debe responder a los objetivos marcados en el Plan de Comunicación del cliente. Probablemente, ya haya decenas de artículos en Internet sobre el tema que uno escoja, así que hay que pensar en qué enfoque le daremos al nuestro para que realmente el artículo sea original y aporte un plus para los usuarios. Una vez tengamos claro el planteamiento, tendremos que documentarnos en fuentes fiables; trabajo que exige tiempo, además de saber buscar. Con toda la información recabada, nos pondremos a escribir (tic-tac-tic-tac…). Si eres tú el responsable de buscar imágenes que ilustren de manera atractiva el texto, emplearás un rato en encontrarlas y editarlas con las medidas y compresión requeridas. Al llegar a este punto, ya han transcurrido, como mínimo, tres horas. Si también te ocupas de subir los artículos a la web del cliente, ya sabes que esta parte también lleva su tiempo. Y si trabajas con el rigor que se espera de ti, sabes muy bien que después de haberlo subido en borrador, toca revisarlo de nuevo (siempre hay algo que retocar), comprobar que los enlaces estén bien, etc. ¿Cuántas horas llevas contabilizadas? Pues eso (y no incluyo todo lo relacionado con el SEO, en el caso de que también lo trabajes). Es responsabilidad de todos velar por el respeto a nuestra profesión. Sinceramente, cualquier otro enfoque en la manera de trabajar me parece una chapuza: los contenidos no van a tener ningún interés, por lo que no se va a generar tráfico hacia la página web del cliente; no mejorará el posicionamiento, ni tampoco la imagen corporativa, ni la fidelización, ni la captación de prospects, ni el engagement. En fin, que la inversión no tendrá ningún retorno.

Invierte en una buena silla de trabajo

Las buenas son caras, pero no hay mejor inversión.

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Haz de tu espacio de trabajo un lugar lo más agradable posible

Te pasas muchas horas allí, así que es importante que cuando desvíes la vista del ordenador, lo que veas te reconforte.

Ten todo lo que necesitas a mano y ordenado

Ahorrarás mucho tiempo.

Que la inspiración te coja trabajando

Si eres redactor freelance, probablemente inviertas una buena parte del tiempo en pensar y documentarte, pero llega un momento en que hay que ponerle fin a esa parte del proceso y ponerse a teclear. De otro modo, el proceso se eterniza.

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Pon naturaleza a tu alrededor

Trabajamos en espacios cerrados y, muchos de nosotros, en la ciudad. Las plantas nos ayudan a no romper el vínculo con la naturaleza y, además, limpian el ambiente. La NASA recomienda estas 5 plantas.

Cuidado con el perfeccionismo

Estamos de acuerdo: la reputación de un redactor freelance depende de la calidad de su trabajo, pero recuerda que el perfeccionismo es un pozo sin fondo en el que uno acaba abducido. Una cosa es la excelencia y otra muy distinta el perfeccionismo. Aprende a negociar contigo.

Elabora un buen ‘banco’ de fuentes y herramientas

Probablemente, escribes sobre cuatro o cinco temas para tus clientes. Utiliza un buen lector RSS y hazte una lista de fuentes fiables para que el trabajo de documentación sea más ágil. También ahorra tiempo tener a mano (en «marcadores») las herramientas online que utilizas habitualmente: el editor de imágenes, las redes sociales que gestionas, etc.

Levántate de la silla, al menos, 5 minutos cada hora

Estira el cuerpo con ejercicios de pilates o yoga, aunque sea durante unos minutos (hay cientos de buenos vídeos en YouTube) y respira. El cuerpo lo necesita. Y cuando hables por teléfono, aprovecha para levantarte y caminar por la casa. La Contra de La Vanguardia publicó una entrevista muy interesante sobre la importancia de introducir el movimiento dentro de las circunstancias sedentarias.

Trabajar como redactor freelance: mitos, realidades y lo que he aprendido

Haz ejercicio: tu mente y tu salud te lo agradecerán

Camina un rato cada día y practica un deporte o actividad que te guste, como el baile, al menos dos veces por semana. Ya sabes, mente sana in corpore sano. Meditar unos minutos cada día te cambiará la vida (al menos, la mejorará significativamente). En este artículo encontrarás los resultados de las investigaciones que la Universidad de Harvard ha llevado a cabo al respecto: Neurociencia: cómo el mindfulness aumenta la creatividad y la productividad.

Minimiza las distracciones

Cuando te pongas a escribir, desactiva las notificaciones de correo. Y aunque gestiones redes sociales de clientes, ponte un horario para entrar en ellas y hacer el trabajo. De otro modo, tu productividad se verá afectada.

No aceptes trabajos que no dominas

Es imposible saber de todo, por mucho que uno actualice continuamente conocimientos. Si no te quieres ver en un aprieto, dedícate a aquello que sabes hacer. Si te llega un trabajo que no dominas, siempre puedes recomendar a un colega. Otro día, él te recomendará a ti. Es bueno hacer red y no vale la pena poner en juego tu reputación por un encargo más.

Trabajar como redactor freelance: mitos, realidades y lo que he aprendido

Divide los grandes proyectos en tareas más pequeñas

No conozco a ningún freelance que sufra de procrastinación (un mito más), pero sí es cierto que, a veces, la acumulación de trabajo puede llegar a abrumar. Una manera eficaz de abordar los grandes proyectos es subdividirlos en tareas más pequeñas, poniéndoles fecha de inicio y finalización.

Cumple siempre los plazos de entrega

La confianza que generes en el cliente es esencial. De ella depende que sigas siendo su proveedor de servicios. Si das un plazo de entrega, cúmplelo a rajatabla.

Deja dormir los textos antes de entregarlos

Aunque solemos trabajar contra reloj, es muy importante que dejes dormir los textos unas horas y los revises antes de entregarlos. Por muy bueno que seas en tu trabajo, después de varias horas documentándote y escribiendo, es fácil que se te pase por alto alguna cosa. Con la mirada fresca, verás lo que no has visto en la primera revisión.

No descuides nunca la labor comercial, aunque ahora te vaya bien

Aunque ahora tengas un gran cliente, o varios, y te vaya muy bien, hay muchos motivos por los que, de repente, pueden cambiar las cosas. No abandones la labor comercial: siempre estás a tiempo de decir que no puedes asumir más trabajo.

Aprende a desconectar

Si haces las desconexiones que toda persona necesita, cuando te pongas de nuevo a trabajar, rendirás mucho más.

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Sociabiliza

Mantener y ampliar las relaciones sociales es fundamental para los que trabajamos solos. Cuida la relación con tus amigos y haz contactos nuevos de trabajo siempre que tengas la oportunidad.

Si puedes, ahorra

Aunque las cosas te vayan bien, mentalmente te tranquilizará saber que tienes un colchón. Esta reserva evitará que tengas que coger trabajos que descartarías si pudieras permitírtelo.

Encuentra un buen gestor

Si te lo puedes permitir, que un gestor te lleve las presentaciones trimestrales y anuales: a no ser que se te dé muy bien, es un verdadero engorro que quita un tiempo muy valioso.

En los malos momentos, echa mano de tus herramientas personales

Cuanto más fuerte estés mental y físicamente, más herramientas tendrás para superar los malos momentos (nadie se salva, algún que otro momento complicado aparece). Aumentar la resiliencia es fundamental para nosotros. Y concéntrate en todas tus aptitudes: las que te hicieron tomar la decisión de dedicarte a escribir como redactor freelance.

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